¿Tienes una cuenta? identificate: Usuario Contraseña o puedes obtener una gratis.
[ Escribo sobre... ]

RECICLANDO HISTORIAS: SLAUGHTER

mié 06 de diciembre, 2006 - 18:16 Estado de ánimo: Divertido
Seguridad de esta entrada: PUBLICO

Este es un cuento que escribí en otro blog hace algún tiempo. Alguna vez lo publiqué tambien en el pollo. Por alguna razón, me pareció que le faltaba punch y decidí retirarlo del aire y revisarlo, pero después de varias leídas, decidí que como está conserva su sabor original. Espero lo disfruten.

—-

Rebeca se sentía desconcertada. Desde su secuestro, hace ya una semana, no tiene noción del tiempo. Su prisión es un habitáculo pequeño, con un excusado pequeñito y una reja a manera de puerta que da a un pasillo iluminado apenas por un foco amarillento. No escucha ruidos de calle, no conversaciones de sus secuestradores. Nada. La única persona que ella ha visto es un hombre de unos 35 años, robusto, no mal parecido, pero con un rostro totalmente inexpresivo. Nunca le vendaron los ojos, ni le taparon la boca. Tampoco la amarraron. Sólo recuerda que iba por la calle y sintió un golpe fuerte en la nuca. Los 5 días anteriores la comida fue abundante, aunque demasiado condimentada. Por eso tal vez le dio diarrea desde antier y hoy sólo ha bebido agua simple. Ella pensó miles de cosas durante su cautiverio, intentó hablar con su secuestrador, hasta trató de seducirlo un poco, con esa mirada coqueta que solía hacer en los antros, pero nada. Ni media palabra. Rebeca estaba nerviosa, porque no tenia noticias de sus padres, ni de sus tíos. No eran ricos, aunque sí tenian una posición medianamente desahogada. ¿Cuánto pedirían por ella? ¿Por qué no tenía noticias?

Una puerta se abría, desde algun lugar, un poco más allá del pasillo. Era el hombre. Traía una toalla en su mano. Llegó hasta la reja donde estaba Rebeca y le ordenó desnudarse y amarrarse la toalla al cuerpo. Tomaría una ducha. La noticia la alegró un poco, ya que llevaba los 6 días de secuestro sin bañarse. Esperaba que le dieran algo de ropa limpia también. Una vez envuelta en la toalla, el hombre le indicó que caminara hacia el fondo del pasillo. Rebeca vaciló un momento y comenzó a caminar. Unos 5 metros más adelante, el hombre le ordenó entrar en el cuarto de la izquierda, que era más grande y tenia apariencia de cuarto de lavado, con pequeñas ventanas en la parte superior de la pared y por tanto, no podía mirar hacia el exterior. Al fondo habia una pileta grande, cubetas y una mesa. Rebeca iba a voltear a ver al hombre cuando sintió un golpe en la nuca que le hizo perder el sentido y cayó al suelo. El hombre se agachó rápidamente con una cuerda en la mano, y ató fuertemente los tobillos de Rebeca, la cargó y la puso sobre la mesa. Se cercioró que el golpe hubiera sido lo suficientemente fuerte como para desmayarla, y que permanecería así un rato. Despues jaló el gancho.

Con un movimiento rápido, el hombre atoró un gancho de carnicero entre las cuerdas que amarraban los tobillos de Rebeca y la colgó de cabeza en medio de la habitación. Sus manos casi tocaban el suelo, y en esa posición, Rebeca empezó a despertar. Apenas sintió dolor, cuando el hombre, de un tajo, le cercenó las venas carótidas y yugulares, llegando incluso a cortar la laringe. No tuvo tiempo de gritar, cuando un gran chorro de sangre salió de sus venas y caía en un recipiente mediano, colocado en el piso de cemento justo debajo de ella. Sus ojos se nublaron y su última visión fue una mano que sostenia un cuchillo que separaba su mano izquierda de su brazo. El hombre cortaba con rapidez las manos, mientras la sangre escurría con rapidez por el cuello y la cabeza ensangrentada de Rebeca. Una vez cortadas las manos, el hombre terminó de separar la cabeza del tronco, cortando a través de las cervicales. Tomó la cabeza ya separada del tronco, con sus ojos y su boca muy abiertos, y la echó dentro de una cubeta, cuidando quedara el cuello boca abajo, para que la sangre escurriera más rápido.

El hombre se lavó las manos en la pileta, sacó un cigarro de su bolsa, lo prendió y se sentó a esperar a que el cuerpo de Rebeca desangrara por completo, A ese paso, bien hidratada, la sangre de rebeca demoraría una hora en escurrir, tiempo más que suficiente para echarle una hojeada al diario. Después de una hora, el hombre dejó el periódico por ahí, tomó de nuevo su cuchillo y con rapidez realizó un corte profundo en canal sobre el cuerpo, cuidando de no tocar la zona del ano y la vagina. De ahí, siguió cortando hacia abajo, dejando al descubierto los intestinos y las vísceras de Rebeca, apenas sostenidas por el esternón. Después tomó una pequeña sierra circular y de un arranque, cortó el esternón en dos y lo separó. Trajo otro recipiente y empezó a cortar la ligaduras de los intestinos y otros órganos y conforme éstos caían al recipiente, se escuchaba un chapoteo macabro: Chop, chrop… Ya sin sangre, el cuerpo tenía un aroma extraño, un poco a mierda y sangre, otro poco al aroma dulzón del almizcle; visto el cuerpo a cierta distancia, sin cabeza y sin manos, tenía el aspecto de un cerdo abierto en canal, con la piel blanquecina y fría. El hombre terminó de sacar las vísceras del cuerpo, cuidándose muy bien de no mezclar los intestinos con el corazón y los pulmones.

El hombre tomó la cubeta donde estaba la cabeza de Rebeca y la sacó, arrojandola en la pileta, como un balón de futbol. Con alguna destreza separó la piel de la cara y el cuero cabelludo y lo arrojó al bote. Despues tomó la cabeza y la lavó muy bien, para quitarle la sangre que todavía quedaba, para después ponerla en otro recipiente metálico, parecido a un bote. Acto seguido, lavó muy bien los intestinos, sacando cualquier suciedad que tuviera y cortando un poco aquí y alla, hasta dejarlo en una tira larga y uniforme de color rosado. conforme desechaba partes del cuerpo, iban a parar a un contenedor de plástico. El hombre regresó al cuerpo de Rebeca, y comenzó a separar los brazos del tronco, primero cortando y después jalando, hasta escuchar un “crack” cuando el hombro se dislocaba; terminó de hacer el corte, pasó al otro brazo y lo mismo, “crack” y terminar de cortar. Los brazos parecían un tubo de plástico, ya sin manos, pero los blancos restos de las articulaciones le daban un aspecto extraño. El hombre volvió a tomar la sierra circular, para cortar encima del codo y dejar 4 paquetes bien acomodados sobre la mesa.

Ahora venía la parte difícil, que era separar las piernas del tronco. El hombre calculó cortar en la ingle primero, y despues justo arriba de la nalga, para no dañar los músculos. Con mucho cuidado, fue cortando alrededor del muslo y sobre la línea que separa las nalgas; tuvo algo de dificultad con un grupo de tendones que amarran el muslo, pero pudo llegar a la cabeza del fémur rápdamente. Una vez soltados los muslos del tronco, separarlo fue fácil, haciendo un poco de palanca. El tronco pesaba bastante, a pesar de que rebeca no era gorda, aunque no era delgada tampoco. Lo primero que el hombre hizo, fue poner el tronco con la espalda hacia arriba y con la sierra circular, fue cortandolo a la mitad, justo sobre las vértebras., pero cuidando de no dañar la médula. una vez partido, acomodó las dos mitades junto a los brazos, sobre la mesa.

El hombre bajó el gancho donde estaban atados los pies de Rebeca; desató el amarre y puso las piernas sobre la mesa. Los muslos con las nalgas eran la parte´que más cuidado requerían, así que el hombre se aseguró de cortar los músculos de las nalgas con cuidado. De nuevo tomó la sierra circular y separó los pies de los tobillos, con un corte rápido y limpio. Luego separó los muslos de las piernas, cortando justo debajo de los meniscos, de manera que las rótulas quedaran adheridas al muslo, para después separarlas y tirarlas con los demás restos. Puso los pedazos junto a los demás y los pies los echó al bote. Terminó de acomodar los restos, ordenados cuidadosamente, despues de haberles retirado la piel y la grasa, que puso en un recipiente aparte. Tomó el bote con los restos que no tenían uso y los vació en un bote grande, donde había acondicionado algo parecido a un parrilla. regresó a la pileta, se lavó las manos de nuevo y sacó de una gaveta un rolla de plastico para envolver alimentos. Lentamente, fue envolviendo cada parte y luego la acomodó en un carrito, para llevar todo a almacenar. una vez terminado, llevo la carne y la puso en un congelador. Luego regresó y vació la sangre de Rebeca en la pileta, le agregó mucha agua y despues la dejó correr hacia el drenaje; luego encendió la parrilla y puso los restos a quemarse ahi. El olor a carne quemada era muy fuerte, pero el extractor de humo hacía bien su trabajo. Satisfecho de su trabajo, el hombre se retiró a bañarse y a descansar, había sido un arduo trabajo, pero ahora tenia mas de 25 kilos de carne fresca de excelente calidad, una cabeza para cocinar y algunas visceras que tambien sabrian bien. Era comida más que suficiente para un mes, cuando traería otra deliciosa víctima a su matadero particular.

La noche había caído ya y Rebeca era ahora sólo un recuerdo…



[ Enlace | 4 comentarios ] del.icio.us del.icio.us Estrella este post ***** Cuento
comparte esto
Comparte esta entrada (del.icio.us, por correo, etc) o agrega este blog a tu Google Reader.

Entradas relacionadas:
  1. DIA DEL NIÑO (RECICLANDO ENTRADAS)
  2. PARIS JE T' AIME
  3. ENCERRADO (CUENTO DE TERROR)
  4. RESERVOIR DOGS THE GAME
  5. YA NO SOY MAS DE MI
  6. QUIERES JOOST?
  7. YA TENEMOS GANADOR!!!!
  8. LOS COMERCIALES DEL SUPERBOWL
  9. BUENOS AIRES, TU AUSENCIA...
  10. APRENDIENDO A CEBAR MATE
  11. HALLAZGOS MUSICALES
  12. Y EL JURADO ES...
  13. LLUVIA DE RANAS
  14. YA TENEMOS FINALISTAS!!!
  15. EL MAMOTRETO

Han escrito 4 comentarios de «RECICLANDO HISTORIAS: SLAUGHTER»

foto Einyel
Miércoles 06 de diciembre, 2006 18:38.

Bastante buena la descripcion, hahahaha me recordaste mis dias en la carrera cuando en clase de fisiologia animal, con mi equipo presentamos un esqueleto humano que tuvimos que descarnar en la facultad de medicina y fue una mujer adulta que habia muerto atropellada y que se dedicaba al oficio mas antiguo del mundo, a falta de un nombre la llame Venus. Saludos carnal

foto gipy
Miércoles 06 de diciembre, 2006 18:44.

ese cuento es el que no me gusta :/
me da impresion

foto xtrellita
Miércoles 06 de diciembre, 2006 19:13.

mmmm ahoraa menos quieroo comerr

saludosss voy al baño a vomitar

sin foto mushashillo
Miércoles 23 de mayo, 2007 22:49.

orale k loco, como hasta la mitad de la historia estaba como entre si será? o no sera… Buena historia si cautivó mi atencion . salu2

Si usted tiene una cuenta en ymipollo.com, identifíquese:
Usuario: Password: (recordar identificación en este blog)
Escriba su comentario:
Por favor escriba respecto al post, procure revisar su ortografía. Si su comentario no es respecto al tema, por favor no lo haga.

Usted escribirá este mensaje como:
Es posible que su comentario no aparezca de forma inmediata (o que nunca aparezca) eso depende de la decisión del autor de este blog.

suscribirse a este post.

RSS
Blog | Comentarios