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OLAF O COMO SOBREVIVIR A TU APODOmar 13 de febrero, 2007 - 18:45 Estado de ánimo: DivertidoSeguridad de esta entrada: PUBLICO Estando con un cliente, sucedió cierto acontecimiento que trajo a mi debrayadora ideas muy locas. Paso a detallarselas, las debrayadas ideas: Resulta que suena el teléfono, y una de las personas lo contesta. Su primera reacción es de sorpresa: ¿Fulanito? No, no trabaja aqui, o a ver… dejeme ver si alguien lo conoce. Acto seguido, se pierde en las profundidades de la oficina, en busca del bendito hombre, y nada. Nadie sabe quien es. Eso desencadena en mi un recuerdo, de esos fulgurosos, donde viví una situación similar, en mi barrio adolescente, la Colonia Estrella, en la G.A. Madero. Alguien me fue a buscar, y preguntó en toda la cuadra por mi nombre, sin que nadie le supiera dar razón. Finalmente, una de mis vecinas, cuando fue requerida le dijo: Alejandro? ahhh ya se, usted busca a Olaf (ese era mi apodo, luego explicaré porqué) y sin más le dio razón de donde ubicarme. Así pasa con algunos de nosotros, que tenemos un nombre dado y registrado, aplicado en la pila bautismal, pero por alguna razón terminamos con otro nombre, apodo, alias, nick. El mío de adolescente, en específico, es porque de niño me parecía enormemente al simpatico buhito que acompañaba a Quique Gavilán en sus aventuras. Olaf era cafecito, con grandes gafas, inteligentillo y animoso, y uno de mis cuates, llmado Ricardo, me lo puso. Como era el menor de la banda, un chamaco de 12 años que se juntaba con puro labregón de 16 a 18 años, era algo así como la mascotita; me pegaban durísimo en el tochito, tanto que alguna vez terminé con el brazo fracturado, pero eso me arreció bastante, y aprendí a no sacarle a los más grandotes que yo. También me sirvió para madurar más precozmente que mis compas de la secu. Pero, sin duda alguna, mi adolescencia fue una de las etapas más chidas de mi vida. Aunque fui un niño problemático e indisciplinado, un adolescente contestatario y conflictivo, Olaf fue siempre una buena referencia en mis años de más turbulencia (sin albur), podías encontrarme siempre con la banda, en la bola, jugando fut o tochito,, teléfono descompuesto o semana inglesa. Las novias de mi barrio me decían Olafsito y se meaban de risa conmigo, hasta que las hacía mojarse por otros motivos. Entonces volvían a llamarme por mi nombre y hasta en ocasiones a llamarme por otro apodo, algo malsonante. Como quiera, en esas épocas, cuando llamaban a mi casa, preguntaban siempre por Olaf, lo cual causaba al principio mucha confusión y nunca faltaba quien preguntaba que porque tenía ese nombre tan noruego, siendo prieto como chocolate, lo cual se volvía bastante embarazoso de explicar y harto hilarante. Para terminar, diré que con el tiempo, y la mudanza, Olaf fue dejado de lado, y paulatinamente enterrado en el olvido. Pero siempre, al escuchar ese nombre, recordaré mi gran adolescencia. Y ustedes, han tenido alguna vez un apodo memorable? [ Enlace | 6 comentarios ] del.icio.us Estrella este post
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